Buenas Practicas de Ruidos para eventos

Pauta busca reducir huella de carbono, contaminación acústica, manejo de residuos y del agua.

 

Este año, el festival Tapati, en Rapa Nui, al que llegan turistas de todo el mundo, fue uno de los pilotos de la Guía de Buenas Prácticas de Eventos Medioambientalmente Sustentables, creada por el Ministerio de Medio Ambiente (MMA).

Tras la aplicación de sus medidas, se redujo en un 80% la cantidad de basura, pasando de 3.840 kilos recolectados en 2018 a 780 kilos.

La guía está dirigida a organizadores y productores de eventos masivos y entrega orientación y apoyo en torno a cuatro objetivos: residuos, agua, huella de carbono y ruidos.

El requerimiento es que los organizadores destinen a un encargado que esté en contacto con los representantes del MMA, con quienes deberá acordar objetivos medioambientales concretos, que deben ser informados a todo el equipo organizador, al público y auspiciadores. Al finalizar el evento la productora deberá reportar el detalle por medio de pautas y fichas de criterios establecidos por el ministerio.

Por ahora, la guía es voluntaria y la ministra de la cartera, Carolina Schmidt, señala que “el próximo paso es monitorear la aplicación de los criterios descritos en la guía y levantar información para ver las distintas aplicaciones que pueda tener”.

El primer objetivo de la pauta es la gestión de residuos, que se enfoca en la administración de la basura que se generará previo y durante el programa, de manera que el espacio se conserve y se entregue en el mismo estado en que se recibió una vez finalizado el evento.

El segundo punto es la gestión de huella de carbono, que mide el impacto medioambiental producido por la emisión de gases de efecto invernadero e incentivar, por ejemplo, el uso de bicicletas o medios de transporte eléctricos

El tercer criterio es el uso y consumo responsable del agua, aplicando medidas que permitan su reutilización.

Finalmente, los altos decibeles son, por lo general, un área poco explorada o casi olvidada como otro tipo de contaminación. Por eso, el programa se enfoca en la reducción de sonidos en espacios cerrados, pero sobre todo, en áreas comunes o que no cuenten con elementos que permitan reducir el impacto acústico, para lo que es necesario identificar la ubicación, horario y tiempo de todas las fuentes emisoras de ruidos.

El impacto sonoro debe ser ampliado 500 metros a la redonda a partir del evento. Como en cada uno de los tres puntos anteriores, la gestión de ruidos debe contar con un reporte al finalizar el evento.

En el ministerio señalan que existen elementos que se están trabajando en otras entidades públicas a través de Estado Verde y Compras Públicas para que puedan ser incorporados en requerimientos y términos de referencia de las licitaciones.

La iniciativa hasta el momento es voluntaria, pero a futuro Medio Ambiente busca que sea una obligación.


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